30 Oct 2026, Vie

¿La Tierra es plana o redonda? Las teorías que generan controversia y las pruebas que revelan su verdadera forma

La forma de la Tierra es uno de los temas que más curiosidad despiertan cuando se enfrentan las creencias populares con los conocimientos científicos. Aunque durante siglos se han desarrollado investigaciones para comprender las características de nuestro planeta, la teoría de la Tierra plana continúa circulando en internet y generando discusiones entre quienes cuestionan las explicaciones tradicionales y quienes defienden los resultados de la ciencia.

Fotografías tomadas desde el espacio, eclipses lunares, observaciones astronómicas y mediciones realizadas desde la superficie terrestre ofrecen información sobre la verdadera forma del planeta. Sin embargo, algunas personas consideran que estas evidencias pueden interpretarse de otra manera, lo que ha dado lugar a distintas teorías sobre la geografía terrestre y el funcionamiento del universo.

Pero ¿qué argumentos presentan quienes creen que la Tierra es plana y qué pruebas demuestran que tiene una forma aproximadamente esférica? En NotiElite analizamos el origen de esta controversia, las explicaciones que circulan y los descubrimientos científicos que permiten comprender cómo es realmente nuestro planeta.

La teoría de la Tierra plana: ¿por qué algunas personas creen en ella?

La teoría de la Tierra plana sostiene que nuestro planeta no tendría una forma esférica, sino que sería una superficie extendida, generalmente representada como un disco. Algunas versiones de esta creencia colocan al Polo Norte en el centro y describen la Antártida como una región que rodearía los límites del mundo.

Sus defensores suelen utilizar observaciones cotidianas para justificar esta interpretación. Uno de los argumentos más conocidos es que el horizonte parece completamente plano cuando se observa desde una playa, una montaña o una extensa llanura.

También cuestionan por qué las personas no sienten directamente la rotación terrestre o cómo el agua de los océanos puede mantenerse sobre una superficie curva.

Sin embargo, estos planteamientos no constituyen pruebas de que nuestro planeta sea plano. La enorme dimensión de la Tierra hace que su curvatura resulte difícil de percibir en distancias pequeñas, mientras que la gravedad explica por qué los océanos permanecen ligados al planeta.

En cuanto al movimiento terrestre, las personas, la atmósfera y los objetos que se encuentran sobre la superficie participan de su rotación. Por eso, el movimiento constante no se experimenta de la misma manera que una aceleración o un cambio brusco de velocidad.

Aunque existen diferentes versiones del terraplanismo, ninguna ha presentado un modelo científico capaz de explicar conjuntamente las observaciones astronómicas, las mediciones geográficas y el funcionamiento de los sistemas de navegación con la precisión de los modelos actuales.

¿Qué pruebas científicas demuestran que la Tierra es redonda?

La explicación científica no depende de una fotografía ni de la afirmación de una sola institución. Durante más de dos mil años, diferentes observaciones y experimentos han permitido establecer que la Tierra posee una superficie curva.

Una de las evidencias más antiguas procede de los eclipses lunares. Cuando nuestro planeta se interpone entre el Sol y la Luna, proyecta una sombra sobre la superficie lunar. El borde de esa sombra presenta una curvatura compatible con un cuerpo esférico.

Este fenómeno fue observado por pensadores de la Antigüedad mucho antes de la existencia de los satélites. La NASA explica que los eclipses lunares ocurren cuando la Tierra se encuentra entre el Sol y la Luna, bloqueando parte de la luz solar.

Otro descubrimiento histórico fue realizado por Eratóstenes, un estudioso griego que, alrededor del siglo III antes de nuestra era, comparó las sombras proyectadas por el Sol en dos ciudades egipcias.

Al analizar las diferencias entre sus observaciones y la distancia entre ambas localidades, consiguió estimar la circunferencia terrestre con una precisión notable para su época. Su procedimiento demostró que era posible estudiar la curvatura del planeta mediante mediciones realizadas desde la superficie.

Las observaciones actuales también incluyen el comportamiento de las estrellas. Las constelaciones visibles y su posición en el cielo cambian según la latitud del observador, un fenómeno que se explica mediante la geometría terrestre.

A esto se suman los registros obtenidos por satélites, misiones espaciales y sistemas de posicionamiento global, que utilizan modelos matemáticos de la Tierra para determinar ubicaciones y realizar mediciones.

Una de las fotografías más reconocidas es The Blue Marble, capturada por los astronautas del Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972. La imagen muestra el planeta desde el espacio y permite observar su contorno circular, los océanos y grandes extensiones continentales.

La fotografía original puede consultarse en el archivo oficial de la NASA.

La Tierra no es una esfera perfecta: esta es su verdadera forma

Aunque habitualmente se afirma que la Tierra es redonda, su forma real es ligeramente más compleja que la de una pelota perfectamente esférica.

Según el Servicio Geodésico Nacional de Estados Unidos, perteneciente a la NOAA, nuestro planeta puede describirse matemáticamente como un esferoide oblato, es decir, una esfera ligeramente achatada en los polos y ensanchada en la región ecuatorial.

Esta característica está relacionada con la rotación terrestre y provoca que la distancia desde el centro del planeta hasta el ecuador sea algo mayor que hasta los polos.

Además, la distribución irregular de las masas terrestres, las montañas, los océanos y las variaciones del campo gravitatorio hacen que su representación física sea todavía más compleja.

Para estudiar estas diferencias, los especialistas utilizan el concepto de geoide, una superficie de referencia relacionada con el nivel medio global del mar y el campo de gravedad terrestre.

Estas mediciones tienen aplicaciones prácticas en cartografía, ingeniería, navegación, investigación oceánica y sistemas de posicionamiento satelital.

Por tanto, decir que la Tierra es redonda es correcto como explicación general, aunque científicamente su forma se describe con mayor precisión mediante modelos geodésicos.

¿Por qué continúa la controversia sobre la Tierra plana?

La permanencia de esta creencia está relacionada, en parte, con la forma en que se difunde información a través de las plataformas digitales.

Videos que presentan experimentos incompletos, interpretaciones incorrectas de imágenes y explicaciones alternativas pueden parecer convincentes cuando no se contrastan con mediciones científicas.

Algunos argumentos también se apoyan en la desconfianza hacia instituciones espaciales o gobiernos. Sin embargo, cuestionar una fuente no demuestra automáticamente que una explicación alternativa sea verdadera.

Una diferencia fundamental entre una afirmación y una teoría científica respaldada por evidencias es la posibilidad de comprobar sus resultados mediante observaciones independientes.

Por ejemplo, las mediciones de sombras, el estudio de los eclipses y las posiciones de los astros pueden examinarse sin necesidad de viajar al espacio. Sus resultados son compatibles con una Tierra aproximadamente esférica.

En marzo de 2025, la NASA publicó una explicación divulgativa titulada How Do We Know the Earth Isn’t Flat?, en la que recuerda cómo las observaciones antiguas y las técnicas espaciales modernas han contribuido a comprender la forma del planeta.

La existencia de discusiones en internet no significa que ambas explicaciones tengan el mismo respaldo científico. Mientras la geometría terrestre utilizada por la ciencia permite realizar predicciones y mediciones precisas, los modelos de Tierra plana no han demostrado una capacidad equivalente.

Entonces, ¿la Tierra es plana o redonda?

La evidencia científica acumulada durante siglos establece que la Tierra no es plana. Nuestro planeta tiene una forma aproximadamente esférica, ligeramente achatada en los polos, y sus características han sido verificadas mediante diferentes métodos de observación y medición.

Esto no significa que la ciencia haya dejado de estudiar la forma terrestre. Las investigaciones modernas continúan mejorando los modelos sobre su gravedad, sus dimensiones y los cambios que experimenta su superficie.

La controversia entre la Tierra plana y la Tierra redonda demuestra la importancia de diferenciar una hipótesis de una explicación respaldada por pruebas reproducibles.

Más allá de las opiniones que puedan surgir en las redes sociales, las observaciones astronómicas, la geodesia y la exploración espacial coinciden en una conclusión: la Tierra es un planeta aproximadamente esférico, y su forma está sustentada por evidencias científicas verificables.

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